Salud Mental

Prevención de la salud mental en México. Estado actual y perspectivas

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Alejandro Díaz Martínez
Ramón Esteban Jiménez

Abstract

En el presente etudio se revisan algunas de las fuerzas sociales que operan como determinantes de la salud mental en la población mexicana. Por un lado se encuentra una grave desigualdad social generada por una crónica y profunda distribución inequitativa del ingreso económico. Como resultado de ello actualmente en el país viven 26 millones de personas en la pobreza extrema y muchos de ellos carecen de servicios higiénicos básicos. Organizaciones como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han señalado que el salario mínimo de México solamente cubre el 42.3% de la canasta básica. Los efectos en la salud resultan sombrios para la realidad actual y para un futuro inmediato en un amplio sector de la población: limitación dietética importante, presencia del síndrome del sobreviviente de la desnutrición y una explosión de enfermedades crónico-degenerativas. Por otro lado, en lo referente a la situación económica, en particular al Tratado de Libre Comercio (TLC), el país se enfrenta de manera inevitable a una condición de competencia económica en una situación desventajosa, ya que en comparación con sus vecinos del norte, en el país se perciben ingresos económicos en una proporción 5 a 6 veces menor. Por otro lado, se ha llegado a determinar que el número de estresores es tan alto, sobre todo en las grandes capitales del país, que México ocupa lugares muy altos a nivel mundial en lo referente a la comisión de homicidios intencionales y a secuestros. La delictividad en general ha presentado cifras alarmantes, incluso en menores infractores. Respecto a la situación educativa las cifras no son más alentadoras: de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los estándares educativos de México son los más bajos de entre sus 26 integrantes, propiciando en el país grandes rezagos en cuanto a financiamiento, cobertura y calidad. Actualmente México tiene un promedio de educación de sólo 7 años y una tasa de analfabetismo del 10.6%, esto da una cifra cercana a 10 millones de personas. Por todo lo anterior los efectos en la salud mental de la población mexicana son severos. Se estima que de manera conservadora uno de cada cinco adultos que vive en poblaciones urbanas padece alguna forma de trastorno psiquiátrico y que para el año 2000, 14 millones de personas tendrán alguna forma de patología mental más o menos severa. Algunos de los padecimientos que presentarán las más altas tasas de frecuencia o impacto en la salud serán: los trastornos efectivos, las crisis de angustia, el síndrome de dependencia al alcohol, la farmacodependencia, el síndrome de dependencia a la nicotina, la violencia intrafamiliar, la esquizofrenia, el retraso mental, la epilepsia, y el suicidio. La prevalencia de trastornos psiquiátricos en niños de 3 a 12 años se estima que será del 15.6%. Como consecuencia de este análisis se considera que la formación de recursos humanos especializados en el área de la salud mental debe ser una de las prioridades del sector salud, en vista del déficit en el que se encuentra el país. Soló en lo referente a psiquiatría hay un déficit de 2700 psiquiatras para cubrir los mínimos propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los retos a los que se debe enfrentar la psiquiatría en los próximos años son varios. Uno de ellos es que debido al cambio de las condiciones sociales y económicas del mundo, y en particular del país, se saldrá adelante gracias a la capacidad que se tenga de contender con ellas en una forma eficaz y al menor costo posible, utilizando las acciones de prevención en sus diferentes niveles, tanto clínicos como tecnológicos. En el artículo se contemplan las bondades de ejercer acciones preventivas primarias no sólo en términos de costo-beneficio, sino de uso de infraestructura menos compleja. Se postula que en el futuro algunas de la áreas de máximo interés en el campo de la salud mental serán aspectos preventivos específicos como la educación de los padres para la crianza y la socialización de los niños en el medio familiar: la capacitación a los maestros para la detección oportuna de los defectos del aprendizaje y los trastornos de la conducta, la educación de los adolescentes para que puedan transitar con éxito de la niñez a la edad adulta, la educación de las jóvenes parejas para que sean capaces no sólo de regular la procreación, sino de construir una vida familiar satisfactoria. Para el logro de tales metas es preciso que los profesionales de la salud mental mantengan una posición más dinámica que lleve a que se utilicen estrategias diferentes y efectivas, sobre todo en enfermedades que pueden ser conceptualizadas como "vulnerables", como la farmacodependencia, el alcoholismo y los trastornos afectivos. Se concluye que las estrategias generales de carácter nacional, exigen la puesta en juego de estrategias regionales y/o estatales, aplicadas a problemas locales, donde los cambios requieren también que, por su parte, las autoridades puedan entender y asimilar las graves consecuencias de no prevenir en psiquiatría. Asimismo otro de los aspectos que se resaltan de manera final en el trabajo, es el papel de la difusión y el rol más participativo que el psiquiatra debe sumir como promotor de la salud. Sumado a lo anterior, el desarrollo de nuevas estrategias de prevención tendrá lugar a medida que se identifiquen con mayor claridad los factores causales, los factores de riesgo y la taxonomía genética y clínica de los trastornos mentales y de que el psiquiatra, al frente del equipo de salud mental, asuma el nuevo papel que las condiciones actuales esperan de él.
Keywords:
prevención, salud mental, factores sociales de riesgo, estándar de vida, enfermedades mentales-epidemiología, enfermedades mentales-prevención, salud mental-cuidado, neurosis afectiva-epidemiología, neurosis afectiva-prevención, esquizofrenia-epidemiología, esquizofrenia-prevencion, deficiencia mental-epidemiología, deficiencia mental-prevención, dependencia a drogas-epidemiología, dependencia a drogas-prevención, violencia familiar-epidemiología, violencia familiar-prevención, trastornos de conducta-epidemiología, trastornos de conducta-prevención, factores de riesgo, salud-educación, consejo de padres, relación padre e hijo, programas de salud, humanos, estudio clínico especializado