Salud Mental

La depresión y la salud de nuestros pueblos

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Ricardo F. Muñoz

Resumen

Este artículo propone que existe un riesgo atribuible a la depresión vinculado con los problemas más importantes de salud pública. Por lo tanto, si pudiéramos reducir la prevalencia de la depresión, podríamos mejorar en formas muy significativas la salud de nuestros pueblos. Muchas de las causas de muerte que se podrían evitar se deben a la depresión. Por ejemplo, los estados de ánimo negativos tienen relación con el fumar y con el abuso del alcohol; de las muertes causadas por armas de fuego, 58% son suicidios. Las jovencitas que han sufrido un episodio de depresión mayor presentan más altas probabilidades de tener experiencias sexuales en la adolescencia, más compañeros sexuales; consecuentemente sufren más enfermedades venéreas y con frecuencia son madres adolescentes; los síntomas de depresión también elevan el riesgo de obesidad. Si pudiésemos disminuir el nivel de depresión en el mundo, podríamos reducir significativamente estos problemas, y contribuiríamos no solamente a mejorar la salud mental de nuestros pueblos, sino también la salud en general. ¿De qué manera se podría lograr reducir la depresión en nuestros pueblos? ¿Cómo llegar a los que más nos necesitan con intervenciones que han sido evaluadas en forma empírica, por ejemplo, en estudios aleatorios? Cuando existe una epidemia de este tipo, el tratamiento no es suficiente para reducir la prevalencia. Es necesario dedicar una parte sustancial de nuestros recursos a la prevención para disminuir la incidencia, mejor dicho, el número de casos nuevos. Se presenta un marco que abarca tres niveles de intervención: la prevención, el tratamiento y el mantenimiento; y seis formas de brindar servicios de salud mental: profesionales licenciados, asistentes de profesionales, voluntarios, compañeros de ayuda mutua, avances tecnológicos de comunicación (que incluyen la radio, la televisión y el Internet), y materiales impresos. Este marco le permite al profesional de salud mental considerar varias formas de contribuir profesionalmente: 1. Diseñar y proveer los servicios a cada nivel. 2. Vincular a los usuarios con los servicios apropiados. 3. Evaluar la efectividad de los distintos tipos de proveedores de servicio y comparar el costo de cada combinación de nivel de intervención y tipo de proveedor. Se presentan estudios que demuestran que se puede enseñar a las personas cómo mejorar su estado de ánimo, por ejemplo, usando métodos cognitivo-conductuales. Estos métodos tienen efectos a nivel de tratamiento y de prevención de episodios clínicos de depresión. Los métodos nos ayudan a tallar una realidad personal saludable. Los manuales en español e inglés para enseñar estos métodos en forma preventiva o en forma de tratamiento se hallan disponibles en: http://www.medschool.ucsf.edu/latino/ Se presenta también un programa de estudios por medio de Internet (www.dejardefumar.ucsf.edu) enfocado en la depresión y el dejar de fumar. Los resultados hasta la fecha han alcanzado 26% de abstinencia a los seis meses, cifra comparable con el porcentaje que deja de fumar acudiendo a grupos reunidos con este propósito o empleando el parche de nicotina. Se sugiere que se establezcan salas Internet en las clínicas de salud pública, en los pueblos alejados de las ciudades latinoamericanas. Con una conexión satelital, se podría hacer llegar cuestionarios de tamizaje a dichas clínicas para identificar a los pacientes que sufren de los problemas de salud más comunes, como depresión, tabaquismo, abuso del alcohol u otras drogas, etc. A los que sufren de estos problemas, se les podrían brindar las intervenciones Internet más avanzadas y evaluadas en estudios aleatorios. Ya es hora de iniciar el camino que un día nos llevará hacia un mundo sin depresión.
Palabras clave:
depresión, tabaquismo, prevención, salud pública, Internet